
La misma pared azul de cada mañana, entre lagañas me despierto, la chincheta se ha vuelto a caer, ya no me quedan, pienso, tengo que ir a comprar, pero nunca voy. Tengo la garganta reseca, me decido a beber un vaso de agua, el estómago después de tantas horas sin trabajar se resiente, como un niño malcriado se me revuelve, pero me sienta bien. Mi reflejo, me miro, me analizo, río al ver los ojos tan achinados que tengo, como mi padre, me acaricio la cara y me digo decidido TE QUIERO, debo quererme, porque si y punto.
Que fría estaba el agua, pero me encanta esa sensación, porque siento y sentir es algo mágico. Una vez me disfrazo, como cada día y me doy el aprobado, me preparao el desayuno. Vuelvo a sonreír, mi madre me ha dejado croissants y una taza de leche a punto...como siempre tan detallista. Enciendo la tele y mientras tomo el desayuno pienso en ti y sonrío, sonrío y me pongo mi canción, hoy va a ser un buen día.
Hoy ya no eras lo primero que he pensado al despertarme.