Estás entre la rabia que siento ahora, entre la impotencia de no ser nadie, entre el asco que me da un plato de lentejas, o lo temprano que se me hace madrugar. Estás metido en el lago que piso cuando llueve, en la mierda que dicen que da suerte y solo huele a mierda, en el viento al salir del metro, en lo que jode ver que llueve al salir de casa. Estás en esa canción que no me gusta. Eres toda la pereza, el color blanco de mi libreta, el olor de iglesia abandonada, las astillas de la madera, el pinchazo de una emoción. Eres las ganas de saber y lo poco que cuesta leer.
Hay tantas cosas que eres y entre las que estás, qué no me dejas indiferente.
jueves, 8 de abril de 2010
jueves, 1 de abril de 2010
Allí estuviste como siempre, Imposible.
Paseándote arrogante por los despachos de arquitectos e ingenieros.
Tú. Imposible.
Convocaste a la duda y la incertidumbre. Incluso al miedo. Y con ellos, hiciste que se rompieran planos, que se trabajara sin éxito dias y noches. Y luego, te paseaste por cada planta, celebrando por lo más alto, cada dificultad, cada inconveniente, y sabes una cosa, Imposible?
Por todo ello quiero darte las gracias, porque no concibo un rival mejor que tú.
Paseándote arrogante por los despachos de arquitectos e ingenieros.
Tú. Imposible.
Convocaste a la duda y la incertidumbre. Incluso al miedo. Y con ellos, hiciste que se rompieran planos, que se trabajara sin éxito dias y noches. Y luego, te paseaste por cada planta, celebrando por lo más alto, cada dificultad, cada inconveniente, y sabes una cosa, Imposible?
Por todo ello quiero darte las gracias, porque no concibo un rival mejor que tú.
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