Ya no me acuerdo, supongo que es de ti. te tenía totalmente olvidado, en algún rincón de todos mis favoritos. He buscado al azar, por puro aburrimiento, aquello que me gustaba, que me sigue gustando.
Te tenía olvidado, qué coño. Ya no me acordaba de ti.
Y estás aqui otra vez, entre el frío de una ventana con sabor a té mal hecho y la tos de un cigarro a destiempo, que a tiempo me doy cuenta de ello. Pero te había olvidado. Cómo quién olvida un diario en el cajón de un armario de la casa de verano, o cómo quién guarda un libro entre libretas de apuntes, o una foto en mis archivos recibidos o cómo quién se apunta al gimnasio el día 1 de enero pensando que de esa forma olvidará qué un día se vió gordo. Pero te había olvidado y tú has seguido aqui, meses abandonado, no he sido capaz de leerte, ni de tocarte cuatro teclas de un ordenador que a ratos me va mal y otros tantos me salva la vida y me mata el aburrimiento que podruce no tener sueño, o sentir las horas de una ciudad fría.
Pero aquí estoy de nuevo.
Espera, espera, por fin te olvidado, no te parece fuerte? yo, que estaba cagado de tanto amor y letras.
Y en todo este tiempo lo que nos ha pasado. Seguramente habrás luchado con más de un virus que intentaba joderte el espacio, quitarte la contraseña que un día te di y borrarte de ese rincón que si era tuyo. Y a mi, que ya no te escribo desde el mismo sitio, ni creo ser el mismo. Ai que ver, lo que nos ha pasado.
Y hoy por hoy, no te prometo nada, solo un poquito de tiempo, un café con leche, letras puras y pocos números, a parte del sentido y del sentir, qué de eso he ganado mucho.
Ai qué ver todo lo que nos ha pasado.
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